Velas de Taller

Acerca de Velas de Taller

En 2022 la tienda donde había trabajado los últimos años cerró de un día para otro. Mientras esperaba a que algo apareciera, encendí una vela y me pregunté si podría hacer la siguiente yo misma. Empecé con una olla que ya no usaba para cocinar y los crayones de colores que había en el cajón. El primer lote fue un desastre. El segundo también. Para el quinto ya tenía un esquema de costos escrito y un puesto en el tianguis del barrio que cubrió su propia renta de mesa.

Desde entonces los cursos online se volvieron parte del proceso. He pasado por varios, algunos bien explicados, otros que llegaron a la mitad y se detuvieron. Aquí escribo sobre lo que aprendí de cada uno, cuánto tardé en amortizar la matrícula y cuáles tienen sentido si tu plan es vender desde la cocina y no solo disfrutar el proceso.

No tengo título de emprendimiento ni credencial de cosmetología. Lo que tengo es una cocina que huele a parafina los jueves y una hoja de cálculo que no miente. Más sobre quién está detrás de esto en la página de la autora.

Aviso: este sitio funciona con enlaces de afiliado. Cuando compras un curso o un material a través de uno de ellos, me llega una comisión sin que tú pagues más. Solo aparece aquí lo que probé o investigué a fondo. Si algo no me cuadró para vender desde la cocina, no lo recomiendo.